Los 3 Locos Divinos
Los Tres Locos Divinos
El Tíbet del siglo quince vio el surgimiento del fenómeno Nyonpa o ‘yoguis locos’. Estos yoguis se llamaron Nyonpa o locos debido a su comportamiento y actividades poco convencionales. Los tres grandes representantes de la tradición Nyonpa fueron Tsangnyon Heruka (1452-1507), Unyon Kunga Sangpo (1458 - 1532) y Drukpa Kunleg (1455-1529) (para el artículo completo, favor de referirse al ejemplar de primavera/verano de la revista The Dragon Spring/Summer 2002 Issue), todos ellos se considera pertenecen al Linaje Drukpa. Tsangnyon escribió la biografía y Gur Bum más leídas sobre Marpa y completó la compilación del Nyen Gyud Yigcha. También editó el manuscrito dorado de los trece volúmenes del Nyen Gyud Yizhin Norbu. Incluso, hay un relato interesante sobre cómo Unyon convertía herejes al budismo:
Folloiguiendo profecías de las dakinis, Unyon abandonó sus votos y túnica de monje frente al Señor Buda y adoptando la forma de Heruka, meditó en Chubar, Lachi y los seis Dzongs. Después de un tiempo se dio cuenta que subyugando al rey de Dzongkha sería equivalente a vencer a los dioses, demonios y humanos de Tíbet. Adornado con las vestimentas de Heruka, entró al palacio del rey de Dzongkha, haciendo caso omiso de los guardias y soldados. El rey y sus ministros fueron tomados por sorpresa. De repente, un gran número de personas lo capturaron y lo sacaron. Los soldados y el público lo atacaron con espadas, palos y piedras. Pero él permaneció sin ser dañado y al levantarse, se puso a bailar, gritando ¡HUNG! y ¡PHET! Todo mundo fue movido a la devoción por los signos de su realización. El rey lo invitó a su palacio, hizo ofrendas, expresó su arrepentimiento y buscó enseñanzas. Subsecuentemente, Unyon fue reconocido popularmente como ‘el gran yogui Unyonpa’.
En el invierno de ese año se fue a Nepal y visitó todos los lugares santos. Destruyó muchos ídolos de Shiva Y Vishnu durante ese tiempo. Cientos de miles de personas se juntaron llevando espadas, cuchillos, lanzas y hachas y lo atacaron. Le ataron una cuerda al cuello, lo colgaron de la rama de un árbol y pusieron un fuego debajo de él para quemarlo vivo.
Unyon actuó como si estuviera muerto pero regresó al día siguiente, bailando y actuando más magníficamente. La gente se asustó y se desmayó. Al recobrar el sentido, lo volvieron a atacar una y otra vez, atándolo con cuerdas y arrojándolo al río; se levantó de entre las aguas. El rey de Nepal mandó movilizar al ejército, atacando a Unyon, capturándolo y amarrándolo y quemándolo vivo. Al amanecer del día siguiente, Unyon llegó al centro de la ciudad, soplando el kangling y gritando ¡HUNG! y ¡PHET! La gente se sorprendió y llorando lágrimas de devoción, se postraron y confesaron su error y le hicieron ofrendas. El rey También hizo grandes ofrendas. Unyon puso una imagen del Buda o Avalokiteshvara en el regazo de los ídolos hindús y detuvo los sacrificios de animales en esos templos.
Los hindús ocuparon las cuevas en Asura y Yangle Shod y en ese tiempo no se permitía a los budistas en estos lugares. Unyon fue a estas cuevas y amansó y convirtió a los hindús al budismo. Después regresó a Lachi. De la profecía de las dakinis, fue a Tsari y lo recibió Shing Kyong Wangpo, el protector de Sari. Se quedó ahí por un año. Después, viajó a Kongpo, Dagpo, Jayul y otros lugares, impartiendo enseñanzas y guiando a los seres afortunados en el camino
A través del entrenamiento y contemplación disciplinados de las enseñanzas que recibía, Drukpa Kunleg ganó la realización cuando tenía veinticinco años de edad. El camino para el desarrollo espiritual terminó y se convirtió en la naturaleza esencial de la realidad última. Desde entonces, renunció a la vida monástica sistemática y adoptó un estilo de vida itinerante, vagando de un lugar a otro con un arco y flecha. A través de andar despreocupadamente y de métodos hábiles, pudo probar sus logros espirituales y guió a muchos seres hacia el camino de la iluminación. Se hizo legendario por la naturaleza escandalosa de sus enseñanzas, en discursos inesperados, continuamente con fuertes connotaciones sexuales. Sus acciones, libres de inhibiciones y superficialidad, parecían incongruentes contra el comportamiento convencional y le ganaron el título de ‘Drukyon’ o ‘El Loco del Linaje Drukpa’. Viajó ampliamente por las regiones de U y Tsang en el Tíbet, enseñando y guiando seres mediante la demostración de milagros y mostrando sus logros espirituales. Sus enseñanzas cortaban a través de las convenciones sociales y los dogmas y revelaban las leyes universales de causa y efecto. Al igual que en Tíbet, se hizo una especie de héroe popular y figura de culto en Bután. Visitó por primera vez Bumthang en Bután en un peregrinaje y meditó en Kurje, el lugar sagrado donde el Gurú Padmasambhava había meditado y dejado una impresión de su cuerpo en la roca. También impartió transmisiones de los mantras de Mani y del Gurú Vajra a las gentes de por ahí.
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