Los dragones de la iluminación
26 de abril de 2009 - por Kiran Yadav del Financial Times (Delhi)
La somnolienta ciudad de Katmandú estaba literalmente bañada en marrón y azafrán la semana pasada. Más de 4,000 monjes y monjas de todo el mundo descendieron sobre la capital de Nepal para asistir a la reunión del Concilio Anual Drukpa de una semana de duración. La primer reunión organizada jamás por Drukpa, un derivado del budismo Mahayana, fue en parte un intento de hacer saber al mundo más sobre sí mismo. “Es importante salir e interactuar con el mundo. Hay mucho qué hacer --guiar a la juventud y enseñarle las virtudes del amor, la compasión y la sabiduría", dijo Su Santidad Gyalwang Drukpa pragmáticamente. Poco convencional de más de una manera, no predica nada más --tiene una página en la red, escribe regularmente en su página y no va a pasar mucho antes de que considere darse de alta en tweeter, también. Sus enseñanzas también se transmiten en vivo en múltiples idiomas.
Y el mensaje clave que quiere transmitir es "Vive para Amar". Dicho llanamente "cualquier cosa hecha con el pensamiento auténtico del altruismo siempre te hará feliz emocionalmente y siempre será una acumulación de karma positivo. Cuando amas a alguien, piensas menos en tí mismo y te haces un poco altruista así como deseas dar felicidad a la otra persona. Mientras ese pensmiento dure, uno se siente contento".
Sabrías qué quiere decir cuando ves el convento en la montaña Druk Amitabha. Hay tantas monjas en el convento como monjes, o tal vez más. A diferencia de otras sectas budistas, Su Santidad hace mucho énfasis en la igualdad de género. De hecho, hace apenas un año Su Santidad dio a Tenzin Palmo el raro título de Jetsunma, que significa alguien que está realizado en Surayana y Tantrayana, en reconocimiento de sus logros espirituales como monja.
Desde manejar un coche o un camión hasta practicar kung fu y ejecutar danzas tradicionales de máscaras --las monjas hacen de todo. De hecho, muchas mujeres se están volviendo a la fé. Consideren, por ejemplo, a Jigme Thupsten, antigua mujer policía en Jammu y Cachemira y ahora monja en el convento de Katmandú. O Jigme Cheneing Khandro --princesa de la provincia china de Nanching. La veinteañera optó por renunciar al materialismo y convertirse en monja a la edad de 12 años. Hay una anécdota interesante aquí. La primera vez que fue al comedor del convento a comer, todas las monjas se levantaron de la mesa debido a la reverencia pura hacia la princesa. Pero ahora es una entre tantas. Ella "no extraña los lujos del palacio. Su día normal inicia a las tres de la mañana con oraciones y recitación de mantras".
Sin embargo, apenas fue fácil hacer posible el cambio. A pesar de las protestas de diferentes grupos, Su Santidad Gyalwang Drukpa integró a las mujeres a la fé con iguales derechos que los hombres. El principio universal de igualdad de todos los seres humanos, para Él, toma precedencia por sobre todo lo demás. La orden de las bhikshuni, una parte integral del budismo, nunca se difundió realmente a Tíbet.
El pequeño pero notable progreso que sucede aquí bien podría esperarse para instituir la ordenación bhikshuni en el budismo tibetano pronto.
Los dragones que vuelan
Hace más de 800 años, al rededor de 1206, Drogon Tsangpa Gyare Yeshi Dorje, el Buda de la Compasión, llegó a Nam-gyi Phu cerca de Lhasa, en busca de un sitio para construir un monasterio como fue profetizado por su gurú, Lingchen Repa (1128-1188). En este sitio, nueve dragones, que se dijo eran las manifestaciones de los Mahasiddhas Indios, se levantaron de la tierra y se remontaron al cielo. Tomando esto como un signo auspicioso, Drogon Tsangpa Gyare nombró a su linaje Drukpa y ambos su linaje y seguidores llegaron a ser llamados Drukpa.
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